la mujer detrás de la lente

Nunca he sabido muy bien cómo vivir los momentos sin intentar conservarlos de alguna forma.
Desde pequeña guardo entradas de cine, billetes de avión, notas escritas a mano y fotografías antiguas. 
Por un tiempo esos recuerdos fueron lo único que me acompañó: cambié de país con 13 años, poniendo toda mi vida en una maleta y con los sueños aún desordenados.
La fotografía apareció muy pronto y, sin darme cuenta, se convirtió en mi manera de relacionarme con el mundo.
Me gusta pensar que los recuerdos viven en los detalles más pequeños, en esas cosas que normalmente terminan olvidadas en un cajón, y quizás por eso siempre llevo la cámara conmigo.
A día de hoy sigo sintiendo la misma emoción cuando encuentro una historia que merece ser contada. A veces es una pareja, otras un lugar, una marca o una persona.
Supongo que, después de tantos años, sigo haciendo exactamente lo mismo que cuando era niña: observar, guardar recuerdos y llevarme un pequeño pedazo de ellos conmigo.

La fotografía y los viajes siempre han sido parte de mi vida. En cuanto puedo, preparo mi mochila y salgo a explorar..
Amo descubrir nuevos lugares, conocer diferentes culturas y contarlas a través de mis imágenes.
Me gusta ser espontánea y enfocarme en los detalles que pueden pasar desapercibidos.
Cada fotografía la guardo con cuidado y cariño en mis recuerdos más íntimos, para revivirla con nostalgia cuando miro al pasado y para inspirarme a crear nuevas en el futuro.